De las TIC (10 años a.d.C.) a la Empresa Digital

Hace solo 10 años, hablábamos de las Tecnologías de la Comunicación como un nuevo reto para las empresas, de cierto valor estratégico, de más futuro que presente.

Las Redes Sociales iban ganando usuarios, las páginas web ya era un musthave, aunque no pasaban de ser una nueva tarjeta de presentación “más moderna” y los escasos sitios de e-commerce movían poco negocio, salvo en raros y misteriosos negocios (Amazón: ¿de qué viven estos?).

Diez años después (solo), la digitalización del negocio ha pasado a la primera línea de los retos estratégicos para muchas, muchas empresas. Y aún para sectores enteros. Y su fuerza disruptiva es tal que se expande trasversalmente por industrias, sectores y canales.

El asunto es que, al tener un papel central en la estrategia del negocio, ya no se trata de una implementación sobre lo de siempre: es, más bien, una reconversión total, un giro copernicano de difícil digestión para muchos directivos “analógicos”.

La Digitalización se nos presenta como un hecho disruptivo con efecto profundo e incierto sobre las cuentas de resultados de empresas e instituciones que, en la actualidad, como las actividades que les proporcionaban grandes crecimientos y altos márgenes de rentabilidad, necesitan una revisión profunda y un enfoque diseñado específicamente para una Economía Digital”.
Fernando Abril-Martorell, presidente de INDRA.

(España, 14 economía por el PIB del mundo, ocupa el puesto 45 en desarrollo tecnológico. ¿Vamos mal?).

En el territorio de la digitalización, algunos distinguen 4 frentes de conceptualización y actuación:

FORESEE: Los nuevos modelos de negocio que permite la Digitalización; el valor estratégico de la Minería de Datos y el Big Data, la hiperconectividad, los nuevos servicios de alto valor añadido (de momento).

ENGAGE: De los 45 años hacia atrás el uso de lo digital es ya un hábito dominante. Además, los millenials, nacidos digitales, se están incorporando al consumo. ¿Cómo vamos a relacionarnos con ellos?.

EMPOWER: Un grupo de trabajo que opera en un entorno digitalizado es más eficiente, más productivo, más comprometido y más colaborativo. El sistema lo impulsa y lo tutela.

PROTECT: Cuando por necesidad operativa todo es virtual, todo está expuesto a la violación y la protección pasa a ser también, un factor estratégico.

Prevenir primero y paliar después, debe formar parte del Plan de Gestión de los Riesgos Estratégicos.

Lo que se quiere subrayar, sin alarmar más de la cuenta, es que la irrupción de lo digital como factor competitivo, va a acabar estableciendo una brecha de difícil flanqueo para quienes aplacen una mudanza inaplazable.

He escrito una pequeña monografía sobre la irrupción del e-commerce. La he titulado: COMERCIO ELECTRÓNICO: o comes, o te comen.

La puedes descargar en pdf.

El reto que nos estamos planteando en PROTECTOR (para resolverlo, desde luego) es el desarrollo de un protocolo de evaluación de Riesgos Estratégicos en base al grado de digitalización de una empresa.

Se continuará…

Jorge Luna